Las navieras, las cuales la mayoría están en bancarrota tras un período de descenso de tarifas y competencia feroz,
han decidido unirse y subir tarifas. Las cifras valen más que mil palabras, así que un contenedor entre Shenzhen y
Barcelona hace un año costaba 1250US$, ha llegado a bajar a 325US$, y en tan sólo 3 meses esa misma tarifa ronda ya
los 1.000US$, con el agravante de que ninguna naviera está contradiciendo el acuerdo y manteniendo precios. Todas
suben al unísono sin posibilidad de escapatoria.
En el último año, siete navieras han cerrado y se prevée que otras les acompañarán. Parece que aquellas que no dispongan
de flota propia sino que subcontraten barcos a terceros podrán capear mejor la crisis y tienen mayor probabilidad de
supervivencia.
Barcos abarrotados y rutas paralizadas
Shanghai ha bajado más de un 6% el tráfico en 2009, Rotterdam y Los Angeles más de un 10% y finalmente en España,
la caída ronda el 12%, principalmente de puertos de Asia. La razón principal de esta debacle radica en la misma crisis,
ya que en los años anteriores con el boom de las exportaciones se aumentó la flota en casi un 100%, y ahora hay
cancelación de buques ya contratados. Como ejemplo, valga el mejor índice de contratación y negocio de fletes marítimos,
el Baltic Dry Index, que evalua el precio de transporte marítimo de varios productos básicos, el cual descendió en
inicios del 2009 un 90%, es decir que sólo se estaba pagando una décima parte por el mismo transporte que un año antes.
Ante este panorama, la cotización en bolsa de las principales navieras ha perdido más del 60% de su valor en el mejor
de los casos. Y toda esta debacle se traduce en pérdida de puestos de trabajo en los puertos (estibadores, marineros,
personal especializado de descarga…) y como no, en un aumento no previsto en los costes de las empresas importadoras,
las cuales estamos intentado explicar todo este difícil panorama a unos clientes que no salen de su asombro al comprobar
que los precios ya presupuestados se aumentan sin una explicación “razonable” y aquí me refiero a tangible, que entre dentro
de su día a día, y no suene a algo tan “masónico” como una reunión de empresarios de navieras.
Muelles abarrotados de barcos y rutas paralizadas. Las navieras, las cuales la mayoría están en bancarrota tras un período de descenso de tarifas y competencia feroz, han decidido unirse y subir tarifas. Las cifras valen más que mil palabras, así que un contenedor entre Shenzhen y Barcelona que hace un año costaba 1250US$, ha llegado a bajar a 325US$, y en tan sólo 3 meses, de Mayo a Agosto, esa misma tarifa ronda ya los 1.000US$, con el agravante de que ninguna naviera está contradiciendo el acuerdo y manteniendo precios anteriores más bajos.
Todas suben al unísono sin posibilidad de escapatoria. Pero aún se agrava cuando aumentan el flete con nuevos recargos que se sacan de la manga como el “Peak Season” (pico estacional…en crisis? Con un 10% menos de barcos fletados que el año anterior?) o el irrisorio “Emergency Bunker Surcharge” (en español, recargo de Bunker de Emergencia, y en realidad, un recargo por un posible aumento del precio del petróleo) que suponen unos 200US$ extras en cada caso como mínimo.
Es comprensible su desesperación, ya que en el último año, siete navieras han cerrado y se prevée que otras les acompañarán. Parece que aquellas que no dispongan de flota propia sino que subcontraten barcos a terceros podrán capear mejor la crisis y tienen mayor probabilidad de supervivencia. Shanghai ha bajado más de un 6% el tráfico en 2009, Rotterdam y Los Angeles más de un 10% y finalmente en España, la caída ronda el 12%, principalmente de puertos de orígen asiáticos. Lo que no es comprensible es que dejaran caer tanto los precios y ahora de repente, en 3 meses aumenten sus tarifas entre un 150 y un 200%.
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