La mayoría de las personas no miramos las etiquetas de las prendas, y si lo hacemos, rara vez nos fijamos en el país de orígen de la misma, porque entre otras cosas, no nos importa mucho este dato. Además, otro de los motivos de que no nos preocupemos al comprar aparatos de cocina, de casa, ropa deportiva, souvenirs o regalos es porque sabemos que la mayoría tienen una etiqueta que dice que son “made in China”. Realmente sería más fácil mencionar los que no están hechos allí que hablar de categorías de productos realizados en China.
En 2008, EEUU importó 388 mil millones de dólares de productos chinos, un aumento significativo si se tiene en cuenta que la cifra fue de cerca de 81 mil millones en 1999. En algunas empresas, los productos que comercializan “hechos en China” superan ya el 90% del total. Pero lo que llama la atención es que una vez aposentados como “proveedores número uno” del mundo, ahora se fijan en la calidad, algo que anteriormente dejaba mucho que desear en sus productos.
Empresas que fabrican bajo sus especificaciones de diseño, hablan de una importante mejora en sus compras en China, aunque siguen habiendo problemas de calidad como en cualquier producción y país de orígen. La calidad es algo relacionado indudablemente con el precio del artículo, pero comprar más barato no tiene que significar un decrimento de la calidad.
La imagen de productos chinos se vio dañada por la inundación de productos de plástico baratos, bolsos de mano falsificados, productos necesarios del hogar y recuerdos que se importan y distribuyen muchas veces de forma fraudulenta, pero productos como recambios de bicicleta, cuya calidad inicial era muy pobre y se rompían con poco uso, han dado paso a verdaderas piezas de competición. La diferencia muchas veces está en la seriedad de la fábrica que los produce, y aún muchas veces más, a la seriedad de las empresas comercializadoras, que con sus rebajas de precio dañan la calidad de los productos.
En resumen, existe un producto chino de baja calidad y bajo precio, que circula por canales de distribución mayorista como los que encontramos en los “bazares de todo a cien” y otros productos que aunque no lo creamos, compramos a empresas de renombre y que muchas veces no nos damos cuenta que están producidos en China con altos estándares de calidad.
Ejemplos: la mayoría de los muebles de Ikea, la mayoría de los componentes de ordenadores y portátiles, que a veces se ensamblan en terceros países o en nuestro país de destino por cuestiones de aranceles, la mayoría de los productos de El Corte Inglés, más del 70% de las prendas del grupo Inditex (Zara, Bershka, Oysho, Pull & Bear, Massimo Dutti, Lefties, Kiddy’s Class) o Cortefiel (Pedro del Hierro, Springfield, Women’s Secret, Cortefiel) o Mango mismo, son algunos de los ejemplos que podemos constatar mirando el origen de los productos que compramos habitualmente.
Nuestra empresa es especialista en importaciones de productos textiles de China, y contamos con una experiencia de más de 8 años directa e indirectamente en este campo, por lo que si estás interesado en importar medias y calcetines a un precio muy competitivo desde China, ponte en contacto con nosotros en el e-mail : bud-get@bud-get.com solicitando un presupuesto sin compromiso alguno.













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