Archivo de julio 31st, 2009

web La historia de la ropa interior es tan amplia como la misma Historia de la Humanidad, pero no está documentada hasta el siglo XIX, ya que no se reconocía parte de la indumentaria y era muy particular para cada individuo. En 1830, se utilizan prendas más gruesas y largas, y no contar con estas prendas implicaba suciedad y falta de modales, quizá por los avances médicos en la investigación de gérmenes y el pudor de la época victoriana.

Los médicos identificaban el origen de las enfermedades por los “enfriamientos” y tapar todo el cuerpo era sinónimo de asepsia y evitar los gérmenes. Las prendas blancas de batista o franela de algodón eran eminentemente prácticas, hasta que en 1860 entró con fuerza el diseño, más aún en 1880 con el uso de la seda. El profesor alemán Jaeger posteriormente con su Movimiento de la Lana promovía el uso de prendas de lana que permitían respirar al cuerpo, aún con sus inconvenientes (ser áspera y picante).

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Sus detractores promovían la seda la cual sí que podía tintarse frente a la lana, y que se utilizaba para corsés, enaguas, bombachas y otras piezas de ropa interior, que poco a poco durante los inicios del siglo XX fueron dando paso a lo que hoy conocemos como bragas y sujetadores en las mujeres y slips o bóxers en los hombres, y las camisetas para ambos. La palabra braga en la antigüedad curiosamente se aplicaba a las prendas masculinas (un hombre bien bragado, era sinónimo de hombre bien dotado o fuerte, y todavía hoy los pantalones tienen “bragueta”) que sustituyeron en Grecia y Roma (Bracca) a los taparrabos ancestrales, que importaron de los galos. Hoy en día las 3 formas más habituales de braguitas femeninas son las tangas, las bragas y los culottes o bóxers, mientras que para los hombre predominan los slips y los bóxers masculinos.

Los sujetadores parece ser que fueron utilizados en Creta en el 2500 a.C. pero no en Roma ni Grecia, donde se utilizaban corsés para disminuir su volumen, hasta que en el siglo XIX aparecieron los “postizos” o “perfeccionadores del busto”, almohadillas de lana inicialmente y de goma más tarde que levantaban el busto insertados en los corsés. Mary Phelps Jacobs en 1913 en Nueva York separó el sujetador como lo conocemos del corsé, confeccionando una prenda con dos pañuelos blancos, un cordel y una cinta y que dejaba la espalda al aire para lucir vestidos atrevidos. Al recibir un pedido anónimo para confeccionar una prenda, decidió montar su empresa de confección, que por falta de marketing fue posteriormente comprada por la Warner Brothers. Posteriormente la empresa Maidenform introdujo las diferentes medidas de tallas y copas en prendas que ya contaban con tejido elástico de nylon desde 1939.

Al mismo tiempo, la mujer empieza a utilizar pantalones, hasta la introducción del jean en 1955 y la aparición de la minifalda en 1965, modas que sin duda alteran la estética de ambas prendas que desde 1959 también contaban con la Lycra de DuPont. Finalmente, en 1985, el auge de la moda interior y la aparición en Japón de la microfibra anima las ventas de estas prendas hasta nuestros días. En la última década, debido al aumento del coste de la mano de obra, muy necesaria para la producción de ambos artículos, esta producción se ha desplazado a Asia, y más específicamente en China.

Para mayor ilustración, una braguita femenina tiene un precio de producción en Italia de 1,70 a 2,00€, en Turquía, de 1,50 a 1,80€, y en China, de 0,75 a 1,50€. En China actualmente hay empresas que cuentan con más de 4.000 máquinas de costura, muchas rápidas, y otras más lentas para producir artículos denominados “de fantasía” (con bordados, diseños o “agujeros” provocados por el jacquard).

Lejos de la creencia general, en China hay grandes expertos capaces de producir la mejor calidad, y TODOS los productores europeos producen parcial o totalmente sus artículos en China, principalmente sus productos más básicos. El tiempo de fabricación de un lote de estos productos está cercano a los 30 días, a los que hay que añadir otros 30 más para el transporte marítimo desde los principales puertos chinos.

Nuestra empresa es especialista en importaciones de productos textiles de China, y contamos con una experiencia de más de 8 años directa e indirectamente en este campo, por lo que si estás interesado en importar medias y calcetines a un precio muy competitivo desde China, ponte en contacto con nosotros en el e-mail : bud-get@bud-get.com solicitando un presupuesto sin compromiso alguno.

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